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miércoles, 9 de mayo de 2012

desesperazándome, desbebíendome y buscándote


Y ahí estaba yo, desesperazándome de poco a poco los sentidos, sacudiéndome los grados con deshonroso esfuerzo.

<< Joder. Tú por ahí tomando el sol y yo anoche infringiendo el toque de queda, desbebiéndome por tí como un pobre diablo. Emborrachándome para verte en alguna esquina o distinguirte en una barra o sorprenderte en las puertas de los baños. Alimentando la búsqueda con el recuerdo de tus ojos brillantes y la promesa de tus besos vitaminados. Confiando en un motivo para no repetir un camino de vuelta a casa torcido y sin duende>>

Y ahora ya, de buena mañana, devorado el cuerpo por la noche y amainado tu recuerdo por la sobriedad, siento que esta búsqueda mía es una madrugada cruel de 25 de diciembre repetida una y otra vez, ávida de regalos y lazos grandes y bonitos.

<<¿Y tú, y tú mientras tanto, madrugando para tomar el sol…? >>

Qué injusticia tan llana, qué injusticia tan poco aliñada!
Los hilos tan curiosos que nos mueven
y los contrastes tan crueles que nos separan.
Un niño borracho buscando un lazo grande y bonito
y una niña en plena operación bikini.





Nota: se hace evidente que las palabras en cursiva no existen, son meros juegos de letras. 

martes, 17 de enero de 2012

dance me to the end of love

Parece que algo nos trajo aquí esta noche sin pretexto. Tal vez caídos de nidos extraterrestres, tal vez precipitados a empujones por dos corazones que conocen el curso de todas las cosas.

No sé qué plan tendrás tú pero, ¿por qué no dejar que nosotros sea aquí y ahora?

Por el momento me conformo con mirarte fijamente a los ojos y cogerte la mano un par de segundos, tal vez rozar tus piernas en un descuido.

Luego te confesaré –como un niño lo hace con sus travesuras - que prefiero no bailar contigo sino mirarte dar vueltas y vueltas en tu propio mundo y saborear la victoria de saber que los pasos de tu noche acabarán en mí. Observarte bailar hasta firmar por muertos mis ojos, acribillados sin piedad por el vuelo de tu vestido y algún que otro reflejo dorado de tu alma.

Un poco más tarde te diré quizás, que si el amor no es más que arena derramada de las manos, te entierro en montañas de mi tiempo terroso a cambio de una licencia de libertad, esa que me permita enroscarme cada madrugada en tu figura hasta olvidar la palabra mañana o hasta recordar que el mañana tiene tu nombre.

Después de todo, no tenemos nada que perder, en algún lugar nadie nos conoce.
Báilame, báilame hasta que el amor acabe.

“No digáis que agotado su tesoro, falta de asuntos enmudeció la lira.
Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía.” G.A.B.