En el parking,
leyendo con las ventanillas bien abiertas.
El sol me corta la mejilla izquierda.
El aire levanta un maullido quejumbroso,
lo dispara al cielo.
Giro la cabeza,
una niña a la puerta de su viejo deportivo granate se congela,
lo ha escuchado también.
Busca al gato con la mirada,
lo encuentra, lo llama,
lo gana, lo acaricia, lo rinde.
Como si fuera la única criatura de este mundo.
Esencia de ternura. Pureza.
Algunas veces he sido gato, ahora miro desde el coche.
En un gato se me pasará.
_
miércoles, 8 de febrero de 2012
viernes, 3 de febrero de 2012
pulmones negros
El amor herido no sabe cuándo morir.
Tiroteado como un colador,
exhuma falsas promesas
y esperanzas de todo a cien.
Se tambalea agonizante.
Le invade el miedo bruto.
Miente y llora lágrimas de cocodrilo.
(sueña dar un paso más)
Sonríe y menea la cola como un labrador.
(imagina vendas limpias, friegas calientes y besos vitaminados)
Es un cigarro enorme:
destructivo,
lento,
adictivo,
fétido.
Terminará ineludiblemente exprimido,
hasta la chusta.
Será una colilla pisoteada en cualquier acera.
Miles de enfermos emparejados encienden los suyos cada noche:
y se lanzan los corazones a la cara,
y se fuman,
y se consumen,
y se arrebujan,
y se buscan con los hocicos,
como dos perros que se acaban de encontrar.
Pero no se acaban de encontrar,
ya se han olido muchas veces,
Se engañan.
Se vendan los ojos y acaban malditos,
agujereados,
ulcerosos.
Todo por no dejar marchar,
por no afrontar su fin,
por ser una nenaza sin cojones.
No engañaros, el corazón, como tantas otras cosas, tiene memoria. También pulmones, condenados a la negritud y la fealdad por todos esos cobardes que no saben dar una muerte digna a ese cigarro que consume el respeto a un sentimiento que tanto cuesta construir.
Tiroteado como un colador,
exhuma falsas promesas
y esperanzas de todo a cien.
Se tambalea agonizante.
Le invade el miedo bruto.
Miente y llora lágrimas de cocodrilo.
(sueña dar un paso más)
Sonríe y menea la cola como un labrador.
(imagina vendas limpias, friegas calientes y besos vitaminados)
Es un cigarro enorme:
destructivo,
lento,
adictivo,
fétido.
Terminará ineludiblemente exprimido,
hasta la chusta.
Será una colilla pisoteada en cualquier acera.
Miles de enfermos emparejados encienden los suyos cada noche:
y se lanzan los corazones a la cara,
y se fuman,
y se consumen,
y se arrebujan,
y se buscan con los hocicos,
como dos perros que se acaban de encontrar.
Pero no se acaban de encontrar,
ya se han olido muchas veces,
Se engañan.
Se vendan los ojos y acaban malditos,
agujereados,
ulcerosos.
Todo por no dejar marchar,
por no afrontar su fin,
por ser una nenaza sin cojones.
No engañaros, el corazón, como tantas otras cosas, tiene memoria. También pulmones, condenados a la negritud y la fealdad por todos esos cobardes que no saben dar una muerte digna a ese cigarro que consume el respeto a un sentimiento que tanto cuesta construir.
jueves, 26 de enero de 2012
lo justo para sobrevivir
Las lágrimas que nunca hemos derramado son aquellas que nos convierten en lo que somos: pinochos de cartón-piedra plagados de carencias, de heridas de la guerra entre nuestras decisiones y nuestros arrepentimientos, de losas cobardes a nuestras espaldas.
Mereciéndolo o no, unas reos y otras verdugos, todos arrastramos “taras” en las costuras. Caminamos por los descampados transportando un carrito de la compra lleno de chatarra que hemos ido recogiendo con paciencia, recortes amarillentos de entre las páginas de sucesos de nuestra historia. Vestigios caducados que, sin lugar a dudas, delinearán de por vida nuestros contornos y tenderán a enfriar sin compasión nuestro interior.
Así crecemos o menguamos- según se mire- mientras nos construimos una vida. Así sentimos que a cada anochecer se nos muere una ilusión en lugar de despertar vomitando nuevas. La edad asesinó la ilusión dijeron. Me niego.
Si es cierto que cada cual sufre su locura y la esconde como buenamente puede, entonces no podemos olvidarnos de amar con la inocencia de los niños y comprender que hasta nuestro peor enemigo vive circunstancias y arrastra su carrito de chatarra, sus motivos al fin y al cabo, para ser quién y cómo es.
¿A quién podemos juzgar si nacimos con la discapacidad innata de conocer únicamente nuestra propia historia, nuestros propios orígenes, nuestras propias taras y contornos?
Porque no nos engañemos, esto es lo único que nos da este simpático mundo para poder afrontar como se debe el presente: sin ninguna pregunta al ayer, sin ninguna respuesta al mañana. Nuestro carrito lleno de chatarra, lo justo para sobrevivir.
martes, 17 de enero de 2012
dance me to the end of love
Parece que algo nos trajo aquí esta noche sin pretexto. Tal vez caídos de nidos extraterrestres, tal vez precipitados a empujones por dos corazones que conocen el curso de todas las cosas.
No sé qué plan tendrás tú pero, ¿por qué no dejar que nosotros sea aquí y ahora?
No sé qué plan tendrás tú pero, ¿por qué no dejar que nosotros sea aquí y ahora?
Por el momento me conformo con mirarte fijamente a los ojos y cogerte la mano un par de segundos, tal vez rozar tus piernas en un descuido.
Luego te confesaré –como un niño lo hace con sus travesuras - que prefiero no bailar contigo sino mirarte dar vueltas y vueltas en tu propio mundo y saborear la victoria de saber que los pasos de tu noche acabarán en mí. Observarte bailar hasta firmar por muertos mis ojos, acribillados sin piedad por el vuelo de tu vestido y algún que otro reflejo dorado de tu alma.
Un poco más tarde te diré quizás, que si el amor no es más que arena derramada de las manos, te entierro en montañas de mi tiempo terroso a cambio de una licencia de libertad, esa que me permita enroscarme cada madrugada en tu figura hasta olvidar la palabra mañana o hasta recordar que el mañana tiene tu nombre.
Después de todo, no tenemos nada que perder, en algún lugar nadie nos conoce.
Báilame, báilame hasta que el amor acabe.
Báilame, báilame hasta que el amor acabe.
“No digáis que agotado su tesoro, falta de asuntos enmudeció la lira.
Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía.” G.A.B.
lunes, 9 de enero de 2012
piezas de coleccionista
Entra dentro de lo probable que en más de una ocasión os hayáis sentido completamente solos en una sala abarrotada de gente, con mayor razón si es conocida. También que hayáis sentido que, de alguna forma, ciertas variantes de vuestra sensibilidad son una debilidad, un lujo salido de un cementerio de elefantes o un obstáculo que se yergue insalvable entre el pellejo que habitáis y el de los demás. Especiales, raros, extraños, distintos al fin y al cabo.
Por mi parte, llegué a pensar que una ligera desviación en la secuencia de mi ADN me precipitó a encontrar refugio al desencanto de este mundo hosco y áspero en la tinta. Tal abanico de sentimientos sensaciones y, por qué no decirlo, estupideces también, reprimidas por no creer disponer del interlocutor idóneo.
Nada más lejos.
Nada más lejos.
Coqueteaba inconscientemente con esa idea fútil de jovenzuelo incomprendido y es ahora, que tengo abiertos los puños, cuando caigo en todos esos individuos que van disfrazados por ahí de Edad Media, con sus corazas de hierro forjado. ¡Cuán atléticos deben ser los espíritus que las soportan! Tiempo ha que prefiero que el mío esté repanchingado y sobrealimentado para así poder descubrirlo al mundo en toda su voluptuosidad.
Antes estaba escondido y creía ser una pieza de coleccionista de esas de: Si no te dejas descubrir no te pueden tocar. Si no te pueden tocar no te pueden romper. Pero amigo mío, te garantizo que tan seguro como el sol sale cada día es que llegará el momento en que su calor se haga tan insoportable que tendrás que mojarte y, la verdad, queda fatal bañarse con armadura.
Es por eso que a mí ahora me gusta bañarme en la vida desnudo y vivir hasta despedirme . Porque es genial eso de sentirse especial, pero casi prefiero ser un juguete que acaba sus días manoseado y desvencijado, pero a fin de cuentas disfrutado, que una pieza de coleccionista orgullosa y altanera que nadie puede tocar por miedo a romper.
*Vivir hasta despedirnos: http://enbuscadepi.blogspot.com/2011/08/vivir-hasta-despedirnos.html
*Vivir hasta despedirnos: http://enbuscadepi.blogspot.com/2011/08/vivir-hasta-despedirnos.html
domingo, 1 de enero de 2012
good morning heartache
Durante largo tiempo jugamos a arrancarnos el corazón para tirarlo al tejado del otro. Vestidos de incógnito, con un silencio abierto y público. Apoyados en mensajes de náufrago varados en playas desiertas, esos que se lanzan en botellas sucísimas, con la esperanza vidriosa y deformada de que puedan llegar a otra orilla.
“Estoy aquí y alguien tiene que saberlo. Sé tú ese alguien”
Siempre tú y yo en una batalla hasta el exceso. Llegando al mismo punto, muriendo la misma incertidumbre. Ahora ya sabemos.
Jodido pero contento. Después de todo, he vivido en la aguja de tus tacones y en la suela de tus bailarinas, pero sobre todo he vivido en tu mente y sus habitaciones.
Muchas noches he acabado esperándote en una baldosa, sin poder moverme, por si acaso al concentrar toda mi masa en ella atrajese un poco de la tuya hasta aquí. Nunca dio resultado pero siempre lo volví a intentar. Así de estúpido y así de náufrago. Adiós botella cristalina, adiós.
sábado, 31 de diciembre de 2011
jaulas de carne
Una noche la palabra se metió en mi cama o yo me metí en la suya. Ahora no lo recuerdo bien.
El caso es que mantenemos desde dicho encuentro una relación un tanto delicada: nos hacemos de rabiar, reímos y lo pasamos bien durante el día pero, en cambio, tenemos que medirnos al oscurecer porque acabamos haciéndonos daño.
El caso es que mantenemos desde dicho encuentro una relación un tanto delicada: nos hacemos de rabiar, reímos y lo pasamos bien durante el día pero, en cambio, tenemos que medirnos al oscurecer porque acabamos haciéndonos daño.
Desde aquel momento he escrito miles de líneas. La inmensa mayoría no vale absolutamente nada y por ello acaban tachadas sin piedad o condenadas al olvido. Algunas pocas en cambio, masticadas, digeridas y cagadas por vuestras conciencias, adquieren un plus, y terminan valiendo algo más que la común de las líneas. ¿Cuánto más? No lo sabré nunca.
Sólo deseo que al menos una de ellas haya conseguido desprenderse del papel para llenaros algún vacío, retratar alguna experiencia, motivar algún sueño, desinfectar alguna herida o purgar de rencor alguna otra. Es una ambición enorme la que me lleva a desear el tesoro de haceros sentir lo más mínimo, la ambición de no conformarme con vivir dentro de la jaula de carne que me ha tocado sino también, aunque sea a ratos, y en pequeñas dosis, dentro de las vuestras.
Mucha salud y fuerza para todos en 2012.
martes, 20 de diciembre de 2011
abrazos lunares
Tengo una fórmula punzante que ahueca las penas y las hace tan ligeras como un queso gruyere. Con esa misma se consigue achicar la realidad hasta convertirla en un guisante incómodo que apartar del plato sin miramientos. Puede transformar, sin alto horno, dos metales envejecidos en una aleación refinada, acomodada de tal forma que no se sepa dónde empieza el uno y acaba el otro.
Se trata de abrazos lunares, de contratar un ascensor invisible que viaja a velocidad endemoniada hasta la luna para quedarse allí, en el desierto lunar, tan solo un par de segundos. El tiempo suficiente para tejer una burbuja impenetrable a la des-humanidad y apoderarse del satélite. Dos astronautas, vestidos de calle, fundidos en un abrazo sinérgico que grita: “La luna es nuestra y aquí nada nos puede tocar, nada nos puede tocar.”
Lo mejor de esta fórmula es que, al desencajarse el puzle, abandona momentáneamente los huesos a una suerte de porosidad hibernal, cómo si el astronauta de enfrente hubiera escondido un “tupper” con la energía de tus tuétanos. Premiándote a ti, de la misma manera, con una ración análoga de energía que devorar, para enriquecer y reciclar tus huesos.
No creáis que es tarea fácil ésta de ser alquimistas de energía, conocer la fórmula no es suficiente. Hacen falta química, tablas y ternura para conquistar la luna con un abrazo, para alimentarse de esta forma. Quizá también la pareja adecuada para hacerlo. Yo tengo mi astronauta preferida desde hace muchos años.
PD. Leí en una ocasión que en aras de que un abrazo sea químicamente pleno debe representar un contacto de, al menos 10 segundos, el tiempo mínimo a fin de que el cerebro de los participantes segregue las sustancias necesarias. No sé a qué esperáis para repartir abrazos lunares a todo aquel que os importe la mitad que vosotros mismos, panda de mamones. Felices fiestas.
martes, 13 de diciembre de 2011
congelando tu despertar
Él despertó primero. Las rendijas de la persiana filtraban ribetes de luz que jugueteaban por la habitación, veteando las siluetas a su paso. Ella solo sabía dormir en absoluta oscuridad, pero a su lado era capaz de hacerlo de cualquier manera, convirtiéndolo en su guardián de sueños.
Nunca se lo contó pero, en muchas ocasiones mientras aún dormía, él la observaba fijamente. A trasluz y en silencio, desde una ventana de asombro, como un neonato que descubre maravillado sus manos por primera vez. Sonriendo y maldiciendo a partes iguales porque sin acordarse bien de cómo, cada suspiro de esa boca era el motor de sus días.
Después de un rato, encaminaba sus pasos a la cocina para preparar el desayuno, vigilando de reojo, con un miedo burbujeante a darle la espalda completamente, por si algo fuera a borrar su menuda figura de la cama.
Al acabar, solía dejarlo sobre el escritorio y regresaba a su lado para saborear la imagen, mejor que mil caviares, de verla transpirar ese tranquilo perfume de sueño. Su pelo, convertido en un torrente de negrura, empapaba ahora la almohada que tantas veces murió de sed y sus pies nerviosos daban fin a todas las empresas fracasadas entre esas mismas sábanas.
Y ahí se quedaba él, levitando, hasta el instante en que ella decidía volver del mundo de Morfeo. Un instante infinito y mudo que retrataba en penumbra, para congelarlo en lo más profundo de su retina. Mientras, ella, desperezándose con dulzura cotidiana, se incorporaba y le susurraba la misma pregunta de siempre…
“¿Por qué me miras de esa forma?”
…a lo que él, arreglándole el pelo detrás de la oreja, respondía con idéntico susurro.
“¿Y tú por qué despiertas tan pronto?”
martes, 6 de diciembre de 2011
niño de Troya en ti
Mis intenciones son castas y puras para tu madre, las más deshonestas y sucias que puedas imaginar para ti. Va a ser complicado mostrarte que detrás de todo este aparejo de apariencias -conscientes o espontáneas- queda algo oscuro y desvalido que arropar con tus besos o con tus manos o con tus mañanas.
El verdadero plan es que llegue un día, en que sin saber cómo, tu guardia personal descubra un niño correteando desnudo entre tus tierras. Que grita y ríe, y llora desconsolado también, mientras se adentra cada vez más hondo en ti hasta que lo pierden de vista.
Porque coincidirás conmigo, amor, en que lo complicado no es distinguir figuras amenazantes en la lejanía, sino alcanzar a descubrir cuando ese niño impávido ha atravesado tu piel de roca labrada sin permiso. Ver como desordena los puestos de tu mercado, insulta y escupe a tu clero y su jerarquía y alborota todos tus callejones dormidos para acabar sitiándote con el abono fértil que tanto temes.
Y está tan sucio y asustado que no tiene virtud, pero ama cada grano de la tierra que pisa en ti maravillado. Y termina, rendidos el día y el sol, en esa misma tierra, mendigando que tú le arropes con tus caricias o con tus piernas o con tus noches. O que no lo hagas, pero siempre guarnecido por tus murallas. Para así amanecer acurrucado con el sol temprano de un nuevo día para alborotar, mofarse y poner en jaque tu ciudad.
Nacido solo para desordenarte y removerte, para romper tus puertas prohibidas y hacer jirones tus cortinas avergonzadas. Para hacerte feliz desde dentro.
¿Entiendes ya que solo desee despertar cada mañana sabiendo que mi niño de Troya hará el mal en ti? ¿Entiendes ya que mis intenciones sean las más bajas y pecaminosas?
¿Que quiera invadirte y rasgarte de arriba abajo?
Te quiero sucia y asustada, invadida y sin virtud. Prométemelo, si no nada tendrás a mi lado.
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